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Cómo defenderte de la ira (propia y ajena)

ira

La ira es una emoción que, como las otras con las que está dotado el ser humano, puede expresarse en algún momento o ir acumulándose. Dejar de sentir ira es una aspiración poco realista. Ella es parte del combo con el que fuimos creados. Está allí, pero debemos saber lidiar con ella.

Paulo de Tarso enseñaba lo siguiente: “Si se enojan, no pequen; que el enojo no les dure todo el día”. Poniendo énfasis en las consecuencias de dar rienda suelta a la rabia, el maestro cristiano reconocía que como humanos esa emoción estaría allí, pero invita a medir la reacción y al tranquilo pensar antes de que termine el día.

Daniel Goleman, en su libro Inteligencia Emocional, reseña que los expertos recomiendan calmarse y luego en un estado de ánimo más constructivo, buscar la resolución del asunto bien sea con otra persona o con nosotros mismos.

“Cualquiera puede enojarse, eso es fácil, pero estar enojado con la persona adecuada, en el grado justo de enojo, en el momento justo, por el motivo correcto y con razón; eso es difícil y no está al alcance de todos”.

Aristóteles

Una persona puede ser víctima de su propia ira o la del otro. Independientemente del lugar desde donde estés viviendo la rabia, es vital para tu salud social y emocional, tener a la mano herramientas para defenderte o salirte de esa emoción. Miremos algunas estrategias que pueden serte útiles.

Empecemos contigo

Conocerte es la clave para empezar cualquier cambio. La psicóloga Elaine de Beauport recomienda ejercitarse en desplazar la rabia. Moverse hacia el “yo puedo”, algo sencillo que sí esté bajo tu control y que te distraiga por el momento del motivo de la ira. También sugiere pedir un tiempo, calmarse y pensar lo que realmente está causando la rabia, eso puede dar paso a expresarla disculpando al otro: “siempre tengo dificultad con…” “No es tu culpa”, y frases similares.

Más al fondo y ya lejos de la situación que generó la ira, detente a meditar para identificar si esa rabia está ocultando algo más, si hay una frustración que se esconde y que estalla cuando se alza esa impotencia. ¿Qué es lo que realmente quieres en tu casa, en tu lugar de trabajo y que sientes que se te impide, que no fluye?

También debes indagar en los patrones de tu rabia. Saber cuándo, por qué y con quién te enojas, te ayudará a enfocarte para no explotar.

Defenderse de la ira de otros

Ahora que tenemos herramientas para reconocer y salir de nuestra rabia, es importante también cómo defenderse de la ira de otros. Visto desde otra óptica: cómo reaccionar para que no aumente la rabia de otros por nuestra propia respuesta hostil.

El psicólogo argentino Bernardo Stamateas, en su libro Gente Tóxica, define a una tipología de persona como agresor verbal. Señala que cuando estamos frente a uno de esos estallidos de ira “lo más probable es que personas como tú cedan para evitar más confrontaciones haciéndose cargo de cada palabra y de cada hecho aunque no les competa. Los monólogos internos que en reiteradas oportunidades repiten aquellos que son receptores de esta violencia verbal son del tipo: ‘¿Qué hice para que él o ella me tratara así?’ La respuesta es: Tú no hiciste nada. Hagas o no hagas, el violento verbal siempre” actuará de esa manera.

“La ira nunca carece de motivo, pero pocas veces se trata de un buen motivo”.

Benajamin Franklin

Ubícate en esta realidad: A muchas de personas como estas no las seleccionamos como compañeros de trabajo o de estudio, así que solo necesitamos compartir con ellas ese espacio o algún encuentro casual. Así que teniendo en cuenta eso, empieza por identificar cuándo se acerca el huracán y repítete la frase “yo estoy bien, estoy bien”. Necesitas sentirte bien para resistir el ataque.

Beauport afirma que “si empiezas con miedo o te pones bravo, el ataque o la rabia del otro aumentará” y luego dice algo que debes meditar e internalizar: no eres la causa de su ira, pues ella está “enterrada debajo de innumerables veces que el otro se sintió frustrado en una situación semejante”.

El siguiente paso o estrategia es expresar una explicación sincera u ofrecer ayuda. Exprésate concretamente en lo que puedes hacer y trata de suavizar la situación con tu ofrecimiento.

Tanto controlar nuestra ira como enfrentar la de los demás es un proceso de aprendizaje, búsqueda interna y domino propio, que no se alcanza de un día para otro.

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